Se calcula que, al menos, un 30% de los mayores españoles sufren la soledad. Debemos entender que una cosa es vivir solo y otra muy distinta es vivir en soledad. Existen personas que, poco a poco, se van aislando de su familia. En otros casos, la muerte de su pareja o la pérdida de familia hacen que se queden solos. La soledad puede hacer que nuestros mayores se dejen ir. Esto puede derivar en desnutrición, depresión y los olvidos en tomar su medicación.

Hay personas que piensan que son un estorbo. Es nuestra responsabilidad hacerles ver que no es así y que tienen mucha vida por vivir y disfrutar.

Las tradiciones para luchar contra la soledad

No hay nada mejor para hacer partícipes a nuestros mayores de la vida familiar que las tradiciones. Es raro la familia que no procede de un pueblo. El hecho de volver al pueblo todos juntos para las fiestas será una bonita experiencia.

Además de vivir momentos juntos, podemos aprender con sus historias de juventud cómo se vivía en el pueblo. Los más pequeños podrán descubrir cómo funcionan las cosas en un entorno rural. Todo explicado de primera mano por su abuelo o abuela.

Cualquier ocasión es buena: Navidad, cumpleaños, ir a la piscina en verano… Hay que fomentar todas esas cosas que hacíais en familia juntos cuando erais pequeños y ellos os llevaban a realizar actividades.

Nunca es tarde para aprender

Las personas mayores pueden aprender cosas nuevas. El mundo tecnológico es cambiante y rápido, pero pueden aprender unos básicos que les sirvan para desenvolverse en el mundo digital.

Unas clases de informática vendrán bien para sentirse al día y, además, conocer gente nueva.

Voluntarios contra la soledad

Es curioso, pero se puede ser voluntario contra la soledad de otros y, a la vez, evitar la tuya propia. Existen asociaciones y empresas que ofrecen servicios de asistencia a personas mayores que viven solas. En ocasiones, el mero hecho de tomar un café o acompañar a otra persona en un paseo puede ayudar a ambas partes.

Cada vez más mayores optan por ayudar a otros.

Leer es agrandar tu mundo

Lo hemos visto en niños y mayores. La lectura es abrirse a un mundo sin fin. Además, aporta muchos más beneficios:

  • Mejora la empatía y otras habilidades sociales.
  • Favorece la concentración. Esto, en edades avanzadas, es importante.
  • Mejora la memoria, lo que nos servirá para prevenir enfermedades degenerativas.
  • Ayuda a dormir.
  • Es un buen entretenimiento que crea una sensación de bienestar.

Mantener el contacto entre diferentes generaciones

Los niños tienen mucho que aprender de los mayores y viceversa. Por esta razón, debemos mantener el contacto entre todas las generaciones vivas de la familia.

El hecho de ver a los abuelos y estar en contacto con ellos les enriquecerá, al mismo tiempo que su sola presencia evitará que se sientan solos.

Pon un animal en tu vida

Se ha demostrado que los perros y gatos son excelentes acompañantes de personas mayores. Incluso les ayudan cuando están enfermos. Poner un pequeño peludo en su vida hará que mejore su autoestima.

Desafortunadamente, nuestros mayores no durarán para siempre. Por esa razón, hay que pasar tiempo de calidad con ellos y aprovechar su sabiduría. Llama a tu familiar y daros un paseo.

 

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