Detrás de la experiencia de cada afectado de esta clase demencia transcurre paralela la de su cuidador. Ambos han sido zarandeados por la brusquedad del diagnóstico. Juntos van tomando decisiones y adaptándose a los cambios. Sin embargo, para la familia hay un gran pregunta que lo invade todo: ¿cómo cuidar una persona con Alzheimer?

La experiencia de quienes han pasado por lo mismo y la de los especialistas son el mejor aliado con el que pueden contar los recién llegados a este mundo. Saber que no están solos, que las personas con Alzheimer son ya cerca del 70% de los afectados por demencia, no evita todo el sufrimiento pero sí ayuda a entender cómo cuidar a los enfermos de Alzheimer.

Recomendaciones para cuidar a las personas con Alzheimer

Antes de avanzar en los consejos concretos, conviene que el cuidador de una persona con Alzheimer tenga siempre presente que se enfrenta a una dolencia progresiva. Por tanto, es esencial que haya una evolución, que las decisiones se vayan tomando amoldándose a las necesidades que presente el afectado.

Por ese motivo, parece más eficaz agrupar estas ideas entorno a las tres principales fases que definen el desarrollo de esta patología. Claro está, que se trata de conceptos muy genéricos, los matices tienen que ir marcados por la realidad de cada afectado.

Cuidados en la etapa inicial del Alzheimer

En los primeros momentos, el papel del cuidador debe ser poco invasivo, preservando lo más posible la autonomía del enfermo. Cuanto más tiempo se pueda mantener esta independencia, mejor para todos, por desgracia ya llegará el tiempo de las jornadas continuas de 24 horas.

En esta fase, nos limitaremos a planificar una supervisión que cubra las actividades rutinarias durante el día. Hacemos una labor de agenda, recordándoles las tareas que tienen que hacer y el orden de las mismas.

Cuidados en la etapa intermedia del Alzheimer

Cuando se hace evidente que las capacidades de realizar determinadas funciones han mermado en la persona con Alzheimer, toca cubrir sus carencias. Desde la higiene personal a las tareas domésticas más sencillas… Ahora alguien debe ocuparse de que estas acciones. Es en este punto cuando el acompañamiento debe extenderse a la noche, ya no se les puede dejar solos salvo en momentos muy puntuales.

Cuidados en la etapa final del Alzheimer

Los momentos finales son, evidentemente los más duros. Y, además, conviene estar preparados para que se prolonguen más de lo que imaginamos. Si la persona no tiene otros problemas de salud, no hay razón para pensar que la gravedad de su deterioro cognitivo afecte a otros aspectos de su estado.

Nunca hay que descartar la posibilidad de contar con un apoyo de especialistas sanitarios para atender a nuestros familiares en esta última etapa. Si no es posible su presencia física, al menos para consultarles sobre problemas concretos como alteraciones en la deglución, que pueden ser muy peligrosos.

Finalmente, destacar que hay un asunto relacionado con cómo cuidar una persona con Alzheimer que merece una atención especial, el relativo a la alimentación. Una nutrición equilibrada es una garantía de calidad de vida.

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