Los especialistas en salud mental son contundentes destacando lo beneficioso que resulta para cualquier afectado contar con el apoyo de su entorno cercano. Es evidente que para los familiares ayudar a personas con Alzheimer no es una tarea sencilla, pero el valor de ese esfuerzo es tan gratificante que siempre merece la pena.

El peso del cuidado de las personas con Alzheimer recae en los familiares. Aunque cuenten con ayuda externa, son las familias las que conviven con los enfermos durante el largo proceso que implica esta dolencia. Se hace imprescindible que cuenten con unas pautas para saber cómo actuar concretamente en cada una de las fases que se van a suceder.

El papel de la familia para ayudar a detectar el Alzheimer

Sin ninguna duda, cuando empiezan a aparecer los primeros comportamientos extraños son los familiares los primeros en darse cuenta de que algo no va bien. Su reacción inicial es esencial para que la persona con Alzheimer acepte su enfermedad con serenidad y una actitud positiva.

Superado el impacto del diagnóstico, la ayuda familiar para las personas con Alzheimer debe centrarse en:

  • Recordar quién es la persona que tenemos delante. Su trayectoria, su personalidad, sus batallas y triunfos… tenemos la obligación de mantener la imagen de nuestro ser querido con toda su dignidad y riqueza vital. Y tratarle con el mismo respeto que antes.
  • Rodearle de un entorno con el que pueda identificarse y sentirse seguro. No sólo son importantes las personas, es igual de necesario que el enfermo se reconozca a través de sus pertenencias: su sofá preferido, la ropa con la que se siente cómodo, sus libros… Además de proporcionarle confort, el contacto con sus “cosas” le mantiene apegado a la realidad y fortalece sus vínculos con el mundo exterior.
  • No discutir con el paciente, menos aún si nuestro argumento es hacerle reconocer que se equivoca debido a su enfermedad. Hay que desterrar expresiones como “no tienes razón porque te falla la memoria” o “eso te pasa porque tienes Alzheimer”.

A medida que el deterioro cognitivo va aumentando, los cuidadores y familiares tendrán que adaptar sus cuidados y medidas.

La ayuda de la familia cuando el Alzheimer avanza

Ser testigos del declive progresivo que sufre un familiar con Alzheimer es devastador. Sin embargo, el objetivo que debe mantenernos esperanzados e ilusionados es asegurarnos de que disfruta de la máxima calidad de vida. Arroparle con nuestro cariño, acompañarle con paciencia y proporcionarle los cuidados físicos necesarios serán tareas en las que la familia es un actor insustituible.

Es cierto que en las etapas más avanzadas del Alzheimer, los cuidadores pueden verse desbordados y no contar con los recursos mínimos para mejorar la atención que recibe el enfermo. Es interesante que valoremos la posibilidad de integrarnos en alguna asociación de familiares. Estos grupos suelen ser una fuente de apoyo e información realmente imprescindible para afrontar las fases finales.

Seguramente no hay una fórmula única que defina cómo pueden los familiares ayudar a personas con Alzheimer, pero todas pasan por el apoyo desde el respeto y el amor.

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