Convivir y cuidar a personas con enfermedades asociadas a una pérdida de capacidades cognitivas es duro. Seguro que encuentras mucha información y recomendaciones sobre cuál debe ser tu actitud o cómo debes afrontarlo. Sin embargo, echas de menos ayuda para sobrellevar lo cotidiano, como estos consejos prácticos para el día a día con un enfermo de Alzheimer.

A los familiares nadie puede darles lecciones de cercanía, de empatía hacia su ser querido. Sólo desde el cariño se pueden superar momentos y situaciones tan dolorosas y durante tanto tiempo. Pero, igual que nos sucede con los bebés, a menudo las actividades rutinarias son las que más nos estresan. Vamos a conseguir que tu día a día con un enfermo de Alzheimer sea mucho más sencillo.

Metas del día con un enfermo de Alzheimer

Una de las claves para no verte superado por la responsabilidad de cuidar a tu familiar pasa por minimizar tus expectativas. Si tu objetivo es facilitarle al enfermo una época de tranquilidad y cariño, tienes que renunciar a la perfección.

La prioridad es mantener al enfermo todo lo activo posible, tanto a nivel mental como físico. Tienes que estar preparado para adaptarte a la merma de sus habilidades, no le pidas que haga algo para lo que ya no dispone de herramientas. Esta actitud rebaja muchísimo las tensiones, las del cuidador y las del afectado.

Es en las actividades más simples donde se dan la mayoría de los roces cotidianos. Incorpora estas pautas que facilitan la cotidianeidad de un afectado de Alzheimer.

La higiene y cuidados diarios del enfermo

Párate un momento, no hay nada más íntimo que lavarnos y asearnos. Ningún otro momento en el que valoremos más nuestra autonomía. Por eso hay que tratar este tema del baño con la mayor delicadeza, intentando que el enfermo no se sienta demasiado invadido. Prueba estos consejos:

  • Usa siempre un tono suave y cuenta con las preferencias del enfermo. Si prefiere un baño, no le obligues a una ducha. Si tiene la costumbre de usar el bidé, no se lo impidas salvo que sea imposible físicamente.
  • Bandeja de luz de cabecera

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  • Respeta sus gustos. Usa las esponjas, geles o colonias que le agradan. A veces, un aroma familiar o una sensación de tacto conocida mantienen al afectado de Alzheimer más cercano a la realidad.
  • Ayúdale, pero no le impidas que participe. Por supuesto, hay que ir adaptándose a las condiciones de cada día con un enfermo de Alzheimer. Si pierde capacidades tú le sustituyes, pero no te anticipes y permite que se ocupe de lavarse mientras pueda. A veces más que la pulcritud es importante que mantenga su confianza.
  • Adaptaciones en la ropa y forma de vestirse. Estos trucos hacen que mantener su autonomía mucho más tiempo: cierres con botones grandes o mejor con velcro, cinturillas de elásticas, zapatos sin cordones. No hace falta que compres un nuevo vestuario, haz estos cambios en sus prendas favoritas. También un corte de pelo cómodo o afeitado eléctrico para evitar accidentes. ¡Qué puedan verse guapos y cómodos!

Unos consejos prácticos para el día a día con un enfermo de Alzheimer, muy eficaces probablemente porque están basados en el respeto y la comprensión.

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