Los especialistas coinciden en que detectar pérdida de memoria es un factor muy importante a la hora de descubrir trastornos más graves como la demencia o el Alzheimer. En ambas enfermedades un diagnóstico temprano es muy importante para evitar consecuencias mayores.

En muchas ocasiones los olvidos son simplemente despistes puntuales o una falta leve de memoria debida al envejecimiento. Saber diferenciar si nos encontramos ante un olvido ocasional o un deterioro cognitivo nos puede ayudar a detectar pérdida de memoria.

Tipos de memoria

A grandes rasgos, la memoria se divide en dos tipos: la memoria a corto plazo y la memoria a largo plazo.

  • Memoria a corto plazo.  Es el primer almacén de la memoria. Guarda poca información durante un periodo corto de tiempo. Por ejemplo: si vamos a hacer la compra y recordamos los alimentos que nos hacen falta.
  • Memoria a largo plazo. Es la memoria que almacena una gran cantidad de recuerdos durante mucho tiempo. Los hay implícitos, como montar en bici, y explícitos, como las películas que nos gustan o los nombres de nuestros amigos.

Detectar pérdida de memoria e identificarla

Todos hemos tenido despistes en algún momento, como perder las gafas de sol o no saber dónde hemos puesto las llaves del coche. Estos hechos pueden ser casos aislados o pueden ser síntoma de una pérdida de memoria más severa.

Detectar pérdida de memoria por envejecimiento es sencillo. Se puede presentar de muchas maneras como, por ejemplo, no recordar nombres de personas recién conocidas, no saber donde se han puesto algunos objetos o, simplemente, no recordar lo que hemos desayunado esa misma mañana.

La pérdida de memoria más grave conlleva asociados problemas cognitivos. Equivocarse de año, desorientarse en lugares conocidos o repetir mucho ciertas preguntas en una conversación pueden ser signos de algo más. Las personas que sufren este tipo de pérdida de memoria tienden a aislarse de su entorno. Este tipo de comportamientos poco habituales  puede facilitar su identificación. El problema es que, en estos casos, el deterioro de la memoria está más avanzado.

La prevención de la pérdida de memoria

Los rabos de pasa no son suficientes para conservar la memoria. Existen varios consejos más eficaces que la cultura popular no nos ha enseñado.

  • Evitar el tabaco y el alcohol en grandes cantidades.
  • Llevar una dieta equilibrada. Se ha demostrado que el Omega 3, presente en algunos pescados, es beneficioso.
  • Mantenerse en forma mediante el ejercicio físico.
  • Retar al cerebro con actividades que lo mantengan alerta, como leer o aprender algo nuevo. Ahora se sabe que jugar a videojuegos estimula el cerebro y mejora los reflejos.
  • Mantener tu vida social activa. Salir y relacionarse con amigos favorece la salud de nuestro cerebro.

Mantenerse alerta

Sea como sea, detectar pérdida de memoria en nuestros mayores marcará la diferencia en caso de querer tratar alguna enfermedad. Interaccionar con ellos y mantener un vínculo activo y estimulante no solo reforzará vuestros lazos, sino que también estimulará su cerebro. Estar cerca de nuestros seres queridos es la mejor prevención.

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