Existe una clasificación de cada fase evolutiva o etapa del Alzheimer organizada en tres tipos: leve, moderada y severa. Esta clasificación está muy extendida pero, según muchos expertos, no es suficiente porque obvia una parte importante de la enfermedad, como es la fase asintomática (sin síntomas visibles).

En 1999 el profesor de la Universidad de Nueva York Barry Reisberg presentó una clasificación en siete fases en la que incluía la fase más temprana del Alzheimer.

Primera etapa del Alzheimer: asintomática

En esta etapa la persona mantiene intactas sus habilidades. Se puede percibir algún despiste puntual pero no está asociado al desarrollo de la enfermedad.

Son individuos mentalmente sanos. Por lo tanto, la enfermedad de Alzheimer no se puede detectar.

Segunda etapa del Alzheimer: deterioro muy leve

Esta es una de las etapas más complicadas porque los individuos tienen resultados buenos en pruebas de memoria. Sus olvidos ocasionales se toman como algo benigno derivado del envejecimiento y los especialistas tampoco pueden detectar la enfermedad en la mayoría de las ocasiones.

Tercera etapa del Alzheimer: deterioro cognitivo leve

En este punto las personas tienen problemas de concentración y planificación de tareas. Si se encuentran aún en activo experimentarán un bajón considerable en su rendimiento. Esto les supondrá altos niveles de frustración. Se aconseja una retirada a tiempo para evitar estrés que pueda empeorar la situación.

A estas alturas los familiares detectan que algo falla ya que los síntomas se hacen ver en forma de pérdida de objetos de valor y olvido de nombres recién aprendidos. Los médicos ya detectan unos resultados anómalos en los test.

Cuarta etapa del Alzheimer: deterioro moderado

En esta fase se puede diagnosticar Alzheimer con relativa facilidad.

Se presentan problemas como los errores al realizar ciertas labores, como cocinar o manejar dinero. Otros síntomas son el no recordar qué ha comido el mismo día o el día de la semana en el que está.

El individuo es consciente de su deterioro y crea un sistema de auto protección basado en la negación. Ese comportamiento le hace más huraño, evita las reuniones sociales y participar en las conversaciones.

Quinta etapa del Alzheimer: deterioro agudo

Las personas no pueden valerse por si mismas. Es necesario que un cuidador les ayude en tareas diarias básicas, como elegir ropa acorde con el clima y hacerles saber cuándo cambiarse.

La memoria se ve muy comprometida: aparecen problemas para recordar eventos importantes de su vida y la dirección de su casa, por ejemplo. El cálculo y la orientación sufren un gran deterioro también.

Sexta etapa del Alzheimer: deterioro grave

Todos los síntomas se agravan. Los enfermos no pueden vestirse por si mismos, ni realizar las tareas básicas de higiene personal. En esta fase empieza a aparecer incontinencia urinaria y fecal, que empeorará con el paso del tiempo.

La memoria cae en picado con la imposibilidad de reconocer a sus hijos o pareja. La actividad física disminuye, lo que hace que el paciente esté más inquieto, se mueva mucho y cambie objetos de sitio.

Séptima etapa del Alzheimer: deterioro muy severo

Paulatinamente la persona va perdiendo la habilidad de hablar, caminar y mantenerse erguida aunque sea sentado.

Aparece rigidez física que puede derivar en deformidades.

Finalmente, el enfermo fallece. Las causas más comunes  son las infecciones respiratorias y urinarias.

Ninguna etapa del Alzheimer es igual en las diferentes personas que la sufren, pero se ha comprobado que hay ciertos aspectos o patrones que se repiten. Aprender sobre el Alzheimer es una buena manera de comprender cómo actúa y poder ayudar a tus seres queridos.

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