Los grupos de apoyo para familiares de personas con Alzheimer son un salvavidas. Son una parte muy importante que a veces se deja de lado por centrarse en el enfermo. Y es que las enfermedades neurodegenerativas son complicadas de llevar para todos. Cuando los cuidadores dejan de cuidarse a sí mismos es cuando empiezan los problemas.

¿Qué es el síndrome de sobrecarga del cuidador?

Se le conoce coloquialmente como síndrome del cuidador “quemado”. Hace referencia al estado de extenuación y agotamiento, tanto emocional como físico, de los cuidadores. Estos cuidadores suelen ser familiares casi siempre en el caso de los enfermos de Alzheimer, por lo que el agotamiento es mayor. No solo están cuidando a alguien dependiente, si no que están perdiendo a un familiar poco a poco. El componente emocional es el que más se resiente y esto afecta al físico.

¿Cuáles son los síntomas que alertan de este agotamiento?

  • Niveles de estrés y/o ansiedad altos
  • Irritabilidad elevada
  • Problemas para dormir
  • Cansancio persistente
  • Abandono de hobbies y aficiones que antes se disfrutaban (anhedonia).
  • Desinterés por vivir nuevas experiencias
  • Dolores o molestias sin tener ningún problema de salud aparente (dolores estomacales y de cabeza, principalmente)
  • Aislamiento social

Reconocer que se tiene el síndrome de sobrecarga del cuidador

Los cuidadores de personas con enfermedades degenerativas sienten muchas emociones. Culpabilidad porque creen que no están cuidando a la persona tan bien como deberían. Irritabilidad por sentir que son los únicos que se preocupan. Baja autoestima ya que se centran en otros y no en ellos. Tristeza y apatía porque no tienen tiempo para dedicar a actividades que disfrutan y que les hacen felices. Todo este cúmulo hace que a veces no crean que están agotados y les cueste pedir ayuda. Pero deben. Deben acudir a grupos de apoyo para familiares.

¿Cómo pueden ayudar los grupos de apoyo para familiares?

Uno de los principales síntomas que denotan que el cuidador está sobrecargado es el aislamiento social. Los grupos de apoyo para familiares son una ayuda directa. Los seres humanos somos sociales por naturaleza, pero cuando se está cuidando de una persona con Alzheimer no se está socializando con ella. La ansiedad y el estrés juegan un papel clave, y estar junto a otros que sufren lo mismo y expresar los sentimientos ayuda a reducir esos niveles, así como los de irritabilidad. Los grupos de apoyo para familiares son terapéuticos. Ayudan a encontrar solución a esa extenuación. Hablar de los hobbies que se tenían y que se han dejado de lado puede ayudar a retomarlos. Es clave que se vuelva a retomar la vida normal en cierta medida no dejar que ese cansancio llegue a niveles extremos. Hay que ser sinceros y cuidarse a sí mismos y dejar que les cuiden.

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