La risa es una de las mejores medicinas que podemos tomar para cuidar nuestra salud y bienestar, sobre todo cuando sufrimos de alguna enfermedad. Muestra de ello son los talleres de risoterapia, cada vez más frecuentes en su uso como terapias no farmacológicas en diferentes patologías. 

Qué es la risoterapia

La risoterapia es la técnica dirigida a mejorar el estado físico, psicológico, emocional y social a través de la risa. Y a pesar de que la risa no cura por sí misma enfermedades, sí que genera beneficios para el organismo de cara al cuidado y a su forma de afrontarlas.

Estimulación a través de la risa

A nivel físico, la risa ejercita y relaja los músculos, mejora la respiración y la digestión, estimula la circulación, reduce las hormonas del estrés, incrementa las defensas, eleva los niveles de tolerancia al dolor y mejora las capacidades mentales.

A nivel psicológico y emocional, ayuda a liberar el estrés y mitigar sus efectos, así como disminuir o prevenir la depresión, gracias a la capacidad que tiene la risoterapia de incrementar los niveles de serotonina o dopamina. Así mismo, la risa aumenta los niveles de endorfinas que ayudan al control de la ansiedad gracias a su efecto sedante y relajante en el organismo. Y es que la serotonina, la dopamina y las endorfinas son las llamadas hormonas de la felicidad, por lo que la risoterapia también es capaz de mejorar el estado de ánimo y la autoestima de la persona. Por otro lado, la risa ayuda a descargar emociones y pensamientos negativos, ayudando a afrontar los problemas y situaciones complejas de una forma más positiva

Y a nivel social, la risa ayuda a las personas a conectar, crear y mejorar vínculos y estimular la comunicación, reduciendo tensiones y enfrentamientos. Es por eso que los talleres de risoterapia suelen ser grupales.  

Beneficios de la risa en el cuidado de personas con Alzheimer

Y por estos beneficios, la risa y los talleres de risoterapia en personas con Alzheimer y sus cuidadores, son algo completamente innovador, necesario y altamente positivo. Ya que ayudará a mejorar la calidad de vida de cuidador y de la persona con Alzheimer, reduciendo la carga física, emocional y psicoafectiva que supone el cuidado de una persona dependiente.

Hay que reír, por el bien del cuidador y de la persona cuidada, hay que recordar como reírnos incluso afrontando una enfermedad como el Alzheimer y todo lo que conlleva. Hay que liberarse del estrés, dejando que los beneficios de reírse a carcajadas relaje nuestro cuerpo y mente y nos aporten ilusión, alegría y estima.

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