Nuestro cerebro funciona porque es capaz de recordar. Todas las funciones requieren del ejercicio de algún tipo de memoria. Puede ser a largo o a corto plazo. Por eso, detectar la pérdida de memoria es vital. Cuanto antes sepamos que nosotros, o nuestras personas más cercanas, tienen problemas de memoria, antes podremos tratarlos.

Memoria a corto y a largo plazo

Existen más mecanismos que el cerebro utiliza para recordar y trabajar, pero los más importantes son los conocidos como memoria a corto y a largo plazo.

  • La Memoria a Corto Plazo es la que se encarga de retener poca información durante poco tiempo. Solemos usarla para memorizar un número de teléfono que vamos a marcar inmediatamente, por ejemplo. O para retener los nombres de personas que nos han presentado en una fiesta y que luego olvidamos.
  • La Memoria a Largo Plazo es a la que nos referimos cuando hablamos de perdida de memoria. Es la memoria que recuerda muchas cosas durante mucho tiempo. Aquella que almacena lo que, con los años, se convierte en nuestra identidad. Dentro de la memoria a largo plazo existen:
    • La Memoria No Declarativa o Implícita, que es la que recuerda cómo se hacen las cosas: montar en bicicleta, atarse los zapatos…
    • Memoria Declarativa o Explícita, que es la que recuerda las experiencias personales y el conocimiento del mundo. Se trata de la “memoria util” que sabe donde has puesto las llaves, qué pasó ayer (o el año pasado) o cómo se va desde un sitio a otro. También recuerda datos, como quién es el mejor delantero de la liga o el presidente de Gobierno.

8 síntomas de la pérdida de memoria

En realidad, la pérdida de memoria no significa que una persona pierda los recuerdos en sí. Los recuerdos existen, pero el cerebro no puede acceder a ellos. Como si se tratase de Caperucita en el bosque, nuestra mente no es capaz de hallar el camino que lleva a nuestros recuerdos.

Si existe una patología; es decir, algún tipo de enfermedad,  las pérdidas de memoria se llaman amnesias.

Estos son 8 síntomas frecuentes de pérdida de memoria.

  1. Pérdida frecuente de objetos personales, como llaves, el móvil… Objetos de la vida diaria.
  2. Tener problemas para tomar decisiones o seguir instrucciones.
  3. Repetir con frecuencia las mismas preguntas o contar muchas veces la misma historia. Ambas son pistas de que la persona no reuerda haber contado la historia o no recuerda la respuesta.
  4. Problemas para encontrar las palabras precisas en una conversacion.
  5. No saber en qué día de la semana, mes o año se está.
  6. Incapacidad para recordar si hemos hecho algo, como apagar la llave del gas, tomarnos una medicina, etc.
  7. Perderse en lugares conocidos o sentirse desorientado en los mismos.
  8. Olvidar citas, fechas señaladas, eventos a los que se debe acudir, etc.

Existen actividades para mejorar la memoria o reserva cognitiva. Además, la tecnología puede ayudar a paliar pérdidas de memoria que afectan a la vida diaria.

 

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