Para ayudar a personas desorientadas hace falta un poco de atención y empatía. Actualmente, vivimos un ritmo frenético y vamos mirando al móvil por la calle. Esto nos puede hacer perdernos la mirada desorientada de una persona mayor que esté desorientada. Con tan solo un poco de nuestro tiempo, podríamos ayudar.

Cómo ayudar a personas de la tercera edad en problemas

Sigue estos consejos para ayudar tanto a la persona desorientada como a la familia.

Detectar los signos

Por desgracia, la mayoría de personas que están desorientadas o perdidas no lo verbalizan. Simplemente deambulan. Por eso, tienes que ser tú quien se fije en todo lo que esta persona está sintiendo y no puede decir.

  • Fíjate en cómo anda. Llevará un ritmo errático ya que la desorientación suele ser espacial, temporal y de persona. Quizá se pare en mitad de una acera muy transitada, de vueltas sin sentido o se cambie de dirección en cualquier momento.
  • Mirada confusa y de miedo. En ese estado de confusión, la persona solo muestra pavor y temerosidad. No entiende bien qué está sucediendo.
  • Otros síntomas. Temblores, cabeza gacha, murmuraciones para sí mismo, deshidratación… Ayudar a personas desorientadas incluye una rápida actuación.

Qué buscar cuando sabes que la persona está perdida

Una vez estas con la persona has de tranquilizarla. La forma más sencilla de ayudar a personas es mediante respiraciones y hacerle ver que estás ahí para ella. Cuando esté tranquila, lo mejor es ayudarla a llegar a su hogar con sus familiares y cuidadores. A veces no hace falta llamar a emergencias. Simplemente busca lo siguiente:

  • Mirar si tiene una placa identificativa. Las placas identificativas en un colgante son muy útiles. Llevan toda la información de la persona por si tiene cualquier emergencia. Nombre, grupo sanguíneo y alergias. Sabiendo el nombre de la persona, la policía podrá hacer mejor su trabajo. Una llamada a emergencias dando los datos de la persona agilizará el proceso de búsqueda de familiares (sobre todo si ya lo están buscando).
  • Tarjeta con un teléfono de emergencia. Si ya ha pasado en otras ocasiones, es común que la familia y cuidadores pongan en los bolsillos de la persona una tarjeta con el número de teléfono para agilizar que la persona mayor vuelva a casa.
  • Pulsera QR. Al igual que el collar, la pulsera es una forma fácil de que no se pierda. El código permite la encriptación de la información de la persona.
  • Botón de emergencia. Muchas personas mayores tienen un botón de teleasistencia. Ante la duda, púlsalo. El servicio que ofrecen suele comprender estas situaciones. Podrán contactar a los familiares rápidamente y hacerse cargo.

Lo mejor para evitar estas situaciones es fiarse de las nuevas tecnologías. Hay localizadores con GPS para saber dónde se encuentra la persona en todo momento y saber si ha salido de su zona de confort.

 

 

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