El universo de las enfermedades relacionadas con el deterioro cognitivo va más allá de la simple pérdida de memoria. Esa complejidad dificulta que se detecten con la prontitud que conviene. Para paliar este problema, es imprescindible tener una información clara sobre qué es la demencia, qué síntomas tiene y qué tipos existen.

El punto de partida obligatorio para acercarnos a la demencia pasa por desdramatizar. Es muy duro para quienes padecen cualquiera de sus variantes, porque se merman capacidades que afectan a la calidad de vida y a la esencia de la persona. El acento hay que ponerlo en los avances y en las peculiaridades del paciente como mejor forma de tratamiento.

¿Qué es la demencia?

La definición más exacta de demencia es la que habla de trastornos que implican un deterioro de las funciones cognitivas, quedando afectadas capacidades como la comunicación, el pensamiento o la memoria que impiden a la persona desenvolverse con normalidad en su rutina.

Es un proceso progresivo, en su mayoría relacionado con una pérdida excesiva de células nerviosas. Como consecuencia de estas limitaciones, quien la sufre ve alterados también otros aspectos de su vida como su estado emocional, las relaciones interpersonales y su comportamiento en general.

Principales síntomas de la demencia

Ya hemos indicado la trascendencia que tiene para contener el avance de la demencia poder detectarla desde sus primeros síntomas. La alerta principal debe despertarse si coinciden fallos simultáneos en dos o más funciones mentales básicas.

Por ejemplo, si junto a problemas para recordar se da una dificultad para expresarse con coherencia. O si la persona se desorienta y además no puede organizar sus ideas. Lo normal es que estas alteraciones cognitivas vengan acompañadas de cambios radicales en su comportamiento, incluso con episodios de irritabilidad e incoherencia.

Tipos de demencia

Como es fácil imaginar, una enfermedad tan compleja como la demencia se presenta en distintas variantes. Sin entrar en profundidades científicas, estos son los 4 tipos más habituales y sus características diferenciadoras:

  1. Alzheimer. Es la variante que sufre un mayor porcentaje de la población. Se caracteriza por una reducción progresiva de neuronas, acompañada de una disminución de volumen encefálico.
  2. Demencia de cuerpos de Lewy. Su porcentaje de incidencia ronda el 15%. Aunque las secuelas son muy similares al Alzheimer, en este caso se producen por la presencia de unos depósitos diminutos en el cerebro.
  3. Demencia vascular. También denominada multi-infarto, ya que es consecuencia de una falta de riego sanguíneo en el cerebro. Se relaciona con el 20% de las demencias
  4. Demencia frontotemporal. La variable menos frecuente ya que su presencia se cifra en torno a un escaso 1%. Se explica por una contracción que provoca un deterioro en los lóbulos temporales y frontales. Curiosamente, esta es la que tiene mayor incidencia entre la población joven.

Es evidente que hay mucho más que profundizar sobre qué es la demencia, qué síntomas tiene y qué tipos existen. Sin embargo, estas claves son de gran ayuda para afrontar el primer contacto con esta enfermedad y facilitar esa difícil primera toma de decisiones.

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