La serotonina y el Alzhéimer están relacionados por multitud de estudios. Para ser más exactos, la relación es que a menos serotonina, mayor riesgo de padecer Alzhéimer. Una alteración en la química cerebral, acaba llevando a un riesgo de enfermedad mental.

La serotonina y el Alzhéimer: la química cerebral

La serotonina es la llamada hormona de la felicidad. Es una sustancia química natural que produce el cerebro en ciertas cantidades a lo largo de la vida. Es responsable de varias funciones que incluyen el humor (bueno), sueño (equilibrado) y el apetito (justo). También es importante para varias condiciones de salud mental, ya que cuando hay menor y se desregulan esas funciones no solo hay cambios de humor bruscos, poco o mucho apetito e insomnio, también llegan trastornos más complejos como la depresión.

Es por eso que se ha investigado y se sigue investigando la química cerebral y cómo afecta al riesgo de padecer ciertas enfermedades. En este caso, el Alzhéimer.

Los estudios que relacionan la serotonina y el Alzhéimer

Hay estudios que han mostrado que las personas que padecen la enfermedad de Alzheimer y aquellas con la disminución severa de los procesos cognitivos tienden a tener niveles inferiores de la serotonina. Esta relación es un hecho. Sin embargo, ahora se intenta estudiar que viene primero. Si es el descenso de serotonina o el de esos procesos cognitivos. El que surja primero podría ser el desencadenante del otro.

Ninguno de los estudios podían cuantificar o explicar el fenómeno per sé. Por eso siguen realizándose.

La depresión es un factor de riesgo para otras enfermedades mentales

Si hablamos de la serotonina y el Alzhéimer también lo debemos hacer de la depresión. Una enfermedad mental tan incapacitante consigue afectar a todos los niveles de la vida. Todo de vuelve irregular con ella, desde la higiene personal, el bienestar, el apetito, el sueño… eso consigue que las defensas bajen y lleguen otras enfermedades físicas. Pero al alterar la química cerebral también hace que otras sean capaces de llegar.

La ansiedad también va de la mano de la depresión. Y juntas consiguen destrozar los procesos cognitivos y la memoria. Alguien con depresión no seguirá rutinas ni hará actividades que favorezcan los procesos para fortalecer la memoria o las conexiones neuronales.

Rutina y felicidad

Para seguir rutinas hay que estar feliz y estar feliz consigue que esas rutinas se mantengan. Es por eso que en las residencias se siguen tanto. Hay horarios de comidas, de juegos, de actividades, de visitas y para dormir. Está todo estudiado para si no conseguir que la enfermedad no aparezca, sea más lenta y la calidad de las personas mejores. Los familiares de las personas mayores también deben ayudar a las personas a tener rutinas y ser conscientes de los cambios que pueda haber para estar atentos a ese descenso de la serotonina y el Alzhéimer que puede conllevar.

 

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