Irse de viaje con una persona con algún tipo de demencia, como Alzheimer, requiere tener en cuenta varios aspectos para que no se convierta en una experiencia negativa y de estrés para la persona enferma.

Viajar implica salir de la rutina, de los horarios y del entorno habitual. Para una persona con una demencia puede suponer una gran dificultad y una situación de ansiedad, si tenemos en cuenta que su día a día ya es bastante confuso aún y teniendo una rutina muy establecida.

Consejos para viajar con una persona con demencia

Evitar colas

Se ha de procurar evitar las colas y los largos tiempos de espera durante el desplazamiento, así como una larga duración de estos, pues podrían ocasionar un aumento de la confusión y la ansiedad.

Lugares familiares

Es aconsejable ir a lugares que le sean familiares, que le puedan evocar recuerdos, y que pueda reconocer, sintiéndose a gusto y seguro, como por ejemplo el pueblo donde nació y vivió su infancia.

Del mismo modo es importante mantenerle constantemente informado del lugar que se visitará, qué se hará en cada momento, como se hará el desplazamiento, los horarios a seguir, etc. Así como intentar crear un entorno familiar y establecer unas rutinas para su mayor comodidad.

Prevenir la desorientación

También hemos de tener en cuenta que el riesgo de desorientación en el enfermo puede aumentar al encontrarse en un sitio que no es el habitual o que no le es familiar. Por eso es importante que lleve algún tipo de identificación, por ejemplo, una pulsera identificativa (las hay también electrónicas para mantenerlo localizado vía GPS).

Por último, no hemos de olvidarnos de llevar la documentación médica importante: la tarjeta sanitaria, un listado de la medicación y la dosis que toma actualmente, el último informe médico y cualquier otra información que pueda ser relevante ante una urgencia médica o ingreso hospitalario.

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